
Son las 5’30 y empiezan a levantarse, cuando se está en dormitorios tan grandes es casi imposible levantarse sin molestar, es todo a un rasgo y estamos más de 65, así que tal cual nos levantamos, hemos tomado un vaso de colacao y a la calle, no tendríamos que haber madrugado tanto porque tan solo son 21 Km, a las 7’30 estamos tomando café en Azofra, la mañana está bastante fría, tenemos 9 Km hasta Cirueña, no hay ningún tipo de servicio, se puede comer algo si se entra en el bar restaurante que tiene el campo de golf de una urbanización, Antonio me pide que le mire la ampolla que lleva en la planta del talón, pués dice que le hace mal,

la culpa el
CAMPO DE LUPULO, SE EMPLEA PARA LA CERVEZA esparadrapo que se le puso ayer, se le quita y lleva liquido con pus, una vez curado camina mejor, pero el problema es bastante gordo, creemos que debe parar y curar las ampollas. Hemos pasado por un campo plantado de lúpulo se emplea para dar aroma y amargor a la cerveza. Antes de entrar en el pueblo hemos cogido una bolsa de patatas de las que orillan de un almacén, las aprovecharemos para hacer una tortilla. Hemos llegado sobre las 12’30, sellamos, pagamos la voluntad, 3 €, al final se ha llenado, hay 80 plazas, lo primero la ducha y lavar la ropa, después hacer la, comida, en el albergue había aceite, un bote de espárragos, otro de guisantes, pimiento, cebolla y ajos, hemos hecho un sofrito con pimiento y cebolla, más todo lo demás y las patatas que hemos cogido, hemos comprado chorizo, pan y vino total 4 € para los tres, la mezcla ha resultado muy buena y el precio de risa, aparte aún tenemos una tortilla para el bocadillo de mañana, cuando nos han visto comer se quedaban perplejos del guiso. A las 6 de la tarde hemos acompañado a Antonio al autobús, se iba a casa de su hija para solucionar el problema de las ampollas. La tarde como casi todas lloviendo a ratos.

Aquí de sobras
SANTO DOMINGO DE LA CALZADA EN SU ALTAR es conocido el milagro del gallo y la gallina que cantó después de asada, otro milagro más del Camino en este caso fue Santo Domingo de la Calzada, que después daría el nombre al pueblo. Peregrinaba un matrimonio alemán con su hijo de nombre Hugonell, se alojaron en un mesón y una criada se enamoró del joven pero este no le hizo caso, ante tal desprecio la criada metió una copa de plata en el zurrón del joven, cuando se fueron al día siguiente lo denunció por robo, fue detenido, juzgado y ajusticiado, sus apenados padres a la mañana siguiente antes de partir para Santiago encontraron a su hijo aún vivo, colgado de la soga; el santo lo sujetaba por los pies, al ver esto los padres fueron a contárselo al Corregidor, pero este les dijo “Tu hijo está tan vivo como la gallina que me estoy comiendo,” acto seguido el ave cantó, de ahí el refrán : “Santo Domingo de la Calzada donde cantó la gallina después de asada”. (Relato abreviado).
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